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Se nos fueron juntos. El par de periodistas que yo más admiro y, desde mi punto de vista: Julio, el periodista más importante que tuvo este país durante la segunda década del siglo pasado. Vicente le dedica justamente a Scherer su novela “Los Periodistas”, y lo convierte también en el personaje principal, “el corazón de la historia”, como dice la dedicatoria. ¿Quién sino Julio para protagonizar uno de los ataques más fuertes del gobierno al periodismo mexicano como lo fue el golpe a Excélsior en el ’76? ¿De quién hablar sino de Julio al narrar los primeros pasos de la revista Proceso? ¿Quién sino Julio para protagonizar una novela de periodismo honesto y valiente?
Quizás la calidad de amigo de Vicente y su pluma bondadosa me han hecho idealizar el personaje, la persona que fue Julio Scherer, pero su historia y su lucha también se reflejan en lo que hizo del Excélsior en aquellos años mozos y en lo que después fue capaz de hacer con Proceso. Su valor, humanidad e integridad se reflejan también en sus amigos, pero aún más, en sus (muchos) enemigos.
No tuve otra manera más cercana de conocer a Julio, porque ni siquiera le gustaban las entrevistas, fue Vicente quien me ha acercado a él. Y aunque la opinión de un amigo tan entrañable como lo fue uno del otro es seguramente parcial, también creo que las historias que Vicente nos cuenta son informadas y sinceras. A quien le interese la historia de Julio o la historia del periodismo mexicano, les recomiendo muchísimo “Los Periodistas”, que aunque por necedad de Vicente yo llamo ‘novela’, sabe mucho a ‘crónica’. 

“Lo importante no es vivir muchos años o pocos años, sino los necesarios para alcanzar a hacer lo que uno tenga que hacer”
(Julio Scherer, 1926-2015)

GRACIAS GRACIAS GRACIAS, Julio, por tanto que hiciste y por tanto que le diste a este país, muchas veces arriesgando tu vida y la de tu familia. Somos muchos los que hoy lloramos tu partida.

Gracias, Vicente

Hoy llegué a casa y al abrir las noticias, una de las primeras cosas que vi fue el rostro de Vicente sonriendo en una nota en donde se anunciaba su muerte. Sentí un jaloncito en mi corazón y, lo confieso, un nudito en la garganta. Pensarán que soy cursi o exagerada pero desde siempre soy muy sensible a las despedidas de los escritores que leo. Los siento mis amigos. Son mi compañía en mis momentos favoritos, mis momentos de soledad.

Así que al enterarme de la noticia, dejé todo lo que estaba haciendo, aventé el tenedor de mi cena a la cama (literalmente) y me fui a buscar mis notas de la época en la que lo conocí. Y empecé a escribir esto, porque al igual que mi cursilería, mi exhibicionismo no tiene remedio.

Nos conocimos en medio de una historia de suspenso muy chilanga, entre albañiles tarareando canciones de Pedro Infante y charlas de amigos en cantinas, hace casi 6 años. A través de tus letras, me diste chance de pasearme por la Ciudad de México en los años sesenta: comer en una fondita sobre la avenida Cuauhtémoc, tomar un tranvía de Obregón a Bucareli y caminar por la Alameda Central.

“Los albañiles” fue la única novela que te leí, posteriormente te seguí por tus textos periodísticos y tus guiones en el cine. Tu vida y tu trabajo se convirtieron en una inspiración para mí (más que por el talento o la calidad -que no cuestiono-, por las decisiones que tomaste, por seguir tus pasiones e ideales). De hecho, una entrevista que te hicieron está en el escritorio de mi computadora desde hace años; me gusta tenerla a la mano cuando necesito inspiración o motivación. Nada como el ejemplo de un ingeniero convertido en escritor

Citando a Camus una vez dijiste: “cuando se acaba el misterio, se acaba la vida”. Dijiste que no te gustaba que las historias se acabaran, que creías en la vida eterna porque nunca morimos del todo. Y tenías razón. Tus letras y tu historia de vida se quedan con nosotros, no hay tal cosa como la muerte absoluta.

Y con todo y el sustito, te confieso que no te voy a extrañar, porque aún me quedan muchos textos pendientes tuyos. Ni hablar, me harás companía mucho tiempo más.

Gracias, Vicente.

Just as we, humans and other animals, have an immune system that protect us against potential pathogens, bacteria have such a system too, which defends them from viruses, plasmids and other forms of foreign DNA. Although the idea itself is fascinating, this recent discovery has also had an enormous influence in different fields of research. For instance, one of the proteins that composes this system has transformed the possibilities of engineering genomes of different eukaryotic animals.

You don’t see the connection?

I invite you to read this journal club I wrote about Martin Jinek and his research in Zurich. He was involved in the discovery of this important protein, called Cas9, and at the beginning of this year, he and his colleagues published its crystal structure.

Having just moved to Zurich a bit more than one year ago, Jinek told us about his interests, his work and future plans. I hope you enjoy the article, you can find it here!

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I have noticed that I haven’t updated this website in almost half a year, so I apologize for being absent during such a long time. Many things have happened since my last post and I will try to write about them if I have the chance. Meanwhile, I share here two more articles I’ve written during the past months.

– A book review about Exploring Personal Genomics by Joel T. Dudley and Konrad J. Karczewski (LabTimes 5-2013, p. 56). The book assesses how a personal genome sequence (and companies involved) can help or tell to individuals. Although this book can be read by anyone, I would particularly recommend it to health professionals. You can find the complete pdf version here and the online one here.

– I had the chance to interview Olivier Voinnet from the ETH and write about his work (LabTimes 5-2013, p. 32-33). Voinnet is an interesting and influential scientist in the field of RNA silencing. This article mainly discuss how the RNA silencing machinery in plants recognizes an intrusive transposon for the first time (read more). Additionally (and surprisingly), the EMBO press liked the photo I took of the young scientist and also published it in their newsletter (p. 5).

Finally, I would like to add that starting January I will be involved in new projects and I hope I’ll be able to share them with you, meanwhile all the best for 2014!

artfulsspeciesIs art part of our human nature? How does it connect with evolution? In his book The Artful Species, Stephen Davies takes a critical view of what philosophers, evolutionary psychologists, neurobiologists and other academics have said about the topic. I wrote a review about this volume for the most recent issue of LabTimes. Enjoy!

The idea of sea monsters is quite widely spread in popular culture. Who can forget the creatures portrayed in Verne’s Twenty Thousand Leagues under the Sea or in  Melville’s Moby-Dick? Inspiration for such creatures may have come from tales of seamen encountering a huge tentacled monster during their journeys, but it remained only a myth until the 19th century, when it was finally recognized as a species named Architeuthis or “giant squid”. Even then, however, a live specimen was never observed in the wild, an event that was only achieved last decade.

GenomicsVerne_LabTimesNonetheless, the knowledge about this mythic creature is still very limited. For this and other reasons, a group of scientists working in Denmark in collaboration with other research groups around the globe, decided to investigate it at the genomic level. They started by looking into the mitochondria of samples found in different parts of the world and obtained very interesting results. I had the opportunity to interview Thomas Gilbert, who led the exciting project and, if you want to learn more about it, click here!

Enjoy!!

Las aventuras por las que tienen que pasar personajes como Robinson Crusoe, Tom Hanks en “Náufrago” y Gilligan para llegar y sobrevivir en una isla supuestamente desierta no se comparan con las de aquellos organismos que viajan desde zonas continentales para colonizar islas con muy pocas señales de vida. Las Islas Galápagos en el Océano Pacífico son un ejemplo. A través del blog de Más Ciencia, les cuento la historia breve de cómo se originaron y cómo fueron colonizadas. Aquí la pueden encontrar, ¡ojalá les guste!

Iguana marina en Galápagos.
Imagen de David Adam Kess